4 ene 2016

COMENTARIO DE ALDO ORTIZ : "Cómo me dueles TVN"

Lunes 04 de Enero de 2016.- Hablar de Televisión Nacional de Chile es hablar de algo que fue y ya no existe. Es hablar de quien pomposamente se autodenominó “El Canal de Todos los Chilenos”, con una credibilidad discutible desde su creación en 1969 y con una sintonía que sólo respaldaban unos pocos elegidos para portar el tristemente célebre People Meter, instrumento que destruyó y aniquiló la creatividad y la verdadera entretención televisiva, transformándola en lo que hoy es, una “industria”, es decir, algo como una fábrica, edificios grises con trabajadores embrutecidos por conseguir resultados y llenar los bolsillos de ejecutivos inescrupulosos los que a su vez deben rendir pleitesía a un Directorio político el cual sólo tiene como orden adormecer con tonterías a quienes lo ven, que afortunadamente, son cada vez, menos chilenos.

Hablar de Televisión Nacional de Chile es hablar prácticamente del chiste comunicacional que levantó “rostros”, que inventó las “anclas”, que pulverizó carreras completas sólo por no adherir a tal o cual tendencia. Hablar de Televisión Nacional de Chile es hablar de una televisión oficial que NUNCA ha sido televisión pública. Es hablar del medio que hace cultura para unos pocos y que la gran mayoría de los chilenos no puede entender, salvo el clientelismo político del Directorio de turno que dispone a sus mejores cuentachistes históricos para seguir adormeciendo la verdadera conciencia de la Nación.

Hablar de Televisión Nacional de Chile es hablar del medio que quiere ser como la BBC, es como la niña fea que busca ostentosos vestuarios con sus manos llenas de dinero y que quiere ser más bella que la hermosa niña con ropajes sencillos. En ambos casos, el axioma no se puede cumplir. TVN NUNCA será como la BBC, porque la niña fea no puede ser bella sólo por la ostentación. Será despojada de sus riquezas y quedará al desnudo toda su fealdad, toda su pobreza espiritual y su envidia, al pretender ser como la niña hermosa.

Hubo algunos señores, repartidos en la derecha y la izquierda política que hoy, ante la galopante crisis de audiencia, credibilidad, respeto y economía que atraviesa el mal llamado “Canal de Todos”, levantan su voz y a su vez los puños - en el sentido directo de sus ideologías - para decir que TVN debe desaparecer o peor aún, percibir un impuesto de la gente para subsistir. En lo personal, creo, que para mejorar el desastroso modelo de negocios televisivos que lleva adelante la pésima administración del canal, no pasa por que la gente tenga que subsidiar a la Empresa. Subsidiar. Lo leyeron bien, subsidiar telenovelas que nadie ve y que nadie cree, actuadas por la misma caterva de siempre. Subsidiar matinales con rostros que ganan decenas de millones de pesos sólo por aparentar. Subsidiar un canal de noticias que actualmente es un “elefante blanco” y que está condenado a la extinción porque no le han dado suficiente aire para volar y demostrar que es mejor que la señal principal. Subsidiar los sueldos millonarios de los ejecutivos que causaron directamente la crisis al privilegiar el impacto fácil de programas basados en supuestas “contingencias” por sobre el contenido y que sólo aplauden fanaticadas con agendas políticas recargadas.

Me duele Televisión Nacional de Chile, me duele porque crecí  viéndolos, y me duele porque estaré presente ante su destrucción de la cual todos quienes están ligados a ella - desde la Presidencia de la República, pasando por el Directorio, sus todopoderosos ejecutivos y sus “rostros” - son culpables y que jamás aceptarán sus culpas. Me duele que Chile en 1995 gracias a Aylwin haya enajenado la Radio Nacional y ahora me duele que quienes se supone que mandan en la mal llamada “televisora oficial” o “televisora pública” no hagan nada por defender algo que se supone pertenece a todos. Si tal vez se privatizara de una buena vez a una empresa decente y no a una empresa decadente a la que Aylwin regaló la Radio Nacional, creo que con el Gobierno Corporativo de la empresa, podrían extirparse la camarilla de políticos de mala muerte que están asesinando al mal llamado Canal de Todos.

(Escrito por Aldo Ortiz Pardo, Fundador y Propietario de Radioceleste Chile)



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