18 sept. 2017

MEDIO ASOCIADO : "La educación y cariño que brindó el Hogar de menores Fundación Niño y Patria" (Por Edward Delgado Quevedo)

Lunes 18 de Septiembre de 2017.- Mucho se ha hablado durante estos días acerca de las atrocidades que han vivido miles de niños y niñas al interior de los hogares dependientes del Sename. Mucho también se ha cuestionado y criticado las más de mil 300 muertes ocurridas a lo largo de estos años en esos mismos recintos de internos. Algunos buscan responsabilidades penales, otros dividendos políticos en época eleccionaria.

Al final, estoy seguro, los niños seguirán sufriendo los mismos vejámenes, los mismos dramas y, al margen de alguna medida política del gobierno, por demás ampliamente difundida, nada cambiará, todo seguirá igual, porque como escribió alguien por ahí, “los niños no representan votos”.

Por lo tanto, ¿qué se puede esperar como fruto de este árbol mal plantado, mal abonado y mal podado que se llama Sename? Solamente niños y niñas con profundos dramas humanos a cuesta y traumas de por vida.

A propósito de estos dramas, quiero contarles la historia de un niño tierramarillano que, por allá en la década de los años setenta, vivía en un hogar vulnerable económicamente. Por esta razón, su madre con varios otros hijos a cuesta se vio obligada a internarlo en el Hogar de Menores de la Fundación Niño y Patria que dependía de Carabineros de Chile. ¿Se acuerdan de ella?. Seguramente, los mayores de 40 años sí la recordarán.

Esta institución acogía a niños en riesgo social, algunos eran busca pleitos, otros palomillas, había inquietos, algunos retraídos y más de alguno también era intelectual. Como dice el refrán bíblico: “De todo hay en la viña del Señor”.

Esos niños de provenían de diferentes partes de la región incluso de otras regiones, crecieron bajo un estricto patrón de conducta, impuesta por los carabineros a cargo. No existía el maltrato, pero sí el orden, la disciplina y las exigencias. Un sí era un sí, y un no, era un no. Por lo tanto, todos sabían a qué atenerse y nadie podía hacerse el sorprendido ante un varillazo corrector o bien un “aporreo” por desobedecer ordenes o hacer algún alguna “maldad”.

Los ratos de recreación eran para jugar fútbol o algún otro juego propio de la edad. Las “retretas” actividad que se realizaba antes de acostarse y en formación, luego de la orden:  “posición de descanso” era un momento para descubrir o fortalecer nuestros dones,talentos y capacidades algunos cantaban, recitaban y otros contaban  chistes y al final de la actividad el consejo paternal de como debimos enfrentar nuestro futuro ante la vida. Todos tenían la responsabilidad de hacer sus  tareas dadas en la escuela a la que asistían   y de ahí a la cama. Nadie se acostaba sin lavarse los dientes. Ah, pero antes, también había que dejar los zapatos lustrados y la respectiva ropa para ir al colegio al día siguiente.

A pesar de las carencias afectivas y económicas y a pesar de la desasociación familiar que tenía cada niño, nadie creció con déficit atencional, nadie creció con malos hábitos y nadie reclamó por beneficios. Aquellos niños tenían claro que lo primero era “el deber” o la “obligación” y luego venía por consecuencia lógica venían sus derechos.

Actualmente miro a esos niños del ayer, hoy hombres casi todos arriba de los 47 años de edad, y me doy cuenta que entre ellos no salió ni un delincuente, ni un drogadicto, ni un estafador. Solo conozco a profesionales, técnicos y hombres de trabajo y a esposos y padres responsables gracias al cuidado, orientación y educación que recibieron en la etapa fundamental de su formación, como es la niñez.

Ah, se me olvidaba contarles que ese niño de la historia… soy yo.

A todos quienes colaboraron y aportaron en este registro histórico de nuestras vidas y dispuestos a dar nuevamente testimonio de lo vivido en el hogar de menores de Carabineros de Chile. Agradezco el aporte fotográfico de Alvaro Ramírez, José Castro, Farfán(JOCAFA),Luis Marchant, Carlos Navarrete,Pedro Pablo Muñoz, Hernán Bacho y Manuel Salazar. Un saludo afectuoso al Suboficial mayor ya en retiro, Juan Arancibia Alfaro.

Escrito por Edward Delgado Quevedo, Director de Diario Electrónico ElTierramarillano.cl



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