29 sept. 2016

MEMORIA : Qué fue del caso Bertilia Alcayaga. Un Crimen sin Castigo

Jueves 29 de Septiembre de 2016.- Han pasado muchos años desde que el Tribunal diera la orden clara y contundente con respecto al caso Bertilia Alcayaga, caso de estafa verificado en el año 2002, el cual fue muy bullado dados los dramáticos resultados.

Todo se resume de la siguiente manera según la relación de los hechos.  Bertilia era una mujer de 82 años la cual era “viuda y sin hijos”, la cual poseía un departamento en Calle Yumbel 520, Departamento 31 Copiapó, además de cuantioso capital en pertenencias mineras que ascendían a un poco más de 245 millones de pesos de la época, siendo abordada por la acusada, Marta Contreras Gutiérrez con el pretexto de una venta de joyas.

Luego, se conoce la existencia de vehículos, los que representaron algo muy poco conocido en quienes eran el círculo de Bertilia dado que ella “carecía de licencia de conducir y no sabía conducir vehículos motorizados”, según la relación de tribunales. El otro acusado, Francisco Donoso Carrasco, aparece solicitado por Marta Contreras por el caso de unos derechos que poseía Bertilia en la Sociedad Minera Kuroki. El hecho es que Bertilia entrega un mandato a Donoso para administrar sus bienes.

En Junio de 2002, Bertilia entrega otro mandato judicial a Donoso, en este caso para la administración y enajenación de acciones en la Sociedad Legal Minera Rapuncel Una del Mineral de Los Pozos, siendo este un mandato de carácter “irrevocable”.  En Octubre, ya con los dos acusados totalmente empoderados de la vida de Bertilia, la mujer entrega mandatos para vender las propiedades mineras de Rapuncel Una y luego un Convenio de Iguala o Participación en donde tanto Marta Contreras como Francisco Donoso pueden “gestionar la enajenación de las 80 acciones mineras ya referidas como asimismo las acciones de una sociedad denominada Rapuncel Una al Trece”. Bertilia según esa escritura debía pagar honorarios para Contreras y Donoso en caso de registrarse la venta, escritura realizada por Francisco Donoso.

Ya a estas alturas la vida de Bertilia Alcayaga era miserable, reducida “a desplazamientos entre las paredes del departamento 31 que habitaba en calle Yumbel”, tuvo que ser auxiliada con alimentos entregados por el conserje del edificio, “en una bolsa atada a una cuerda”, puesto que Bertilia estaba encerrada con llave en su propio hogar, de “manera evidentemente involuntaria”. Tras despedir a la asesora del hogar de Bertilia, Myriam Olivares Zamora, y hacer perder contacto con el conserje del edificio, Marta Contreras “dominó absolutamente el ámbito intimo de relaciones” de la ya víctima. Ya Bertilia estaba dañada física y psicológicamente por sus celadores, Marta Contreras y Francisco Donoso, fue distanciada de sus parientes y amistades, aislada socialmente y finalmente despojada de sus bienes, mediante escrituras de “administración fiel de patrimonio” usando el argumento de que “era necesario traspasar todos los bienes a quienes eran las únicas personas que la rodeaban”, las cuales ya pueden imaginar quiénes eran.

Francisco Donoso, aprovechando su condición de abogado, realizó las siguientes acciones dolosas en este contexto, como por ejemplo, traspasar fuertes sumas de dinero con cheques nominativos de Bertilia Alcayaga a la cuenta de Marta Contreras del Banco BBVA. Habíamos hablado de vehículos, pues bien, Marta Contreras compró un automóvil Volkswagen Polo con documentos de Bertilia Alcayaga, para posteriormente ser traspasado a Freddy Nanjarí Alvarez, cuñado de la acusada. Otro automóvil, un Volkswagen Bora fue comprado por Marta Contreras por más de nueve millones de pesos a nombre de Bertilia, y a menos de treinta días, el vehículo fue traspasado a Francisco Donoso.  Luego, la Empresa Mantos Blancos emite un vale vista por 120 millones de pesos a nombre de Bertilia Alcayaga por su parte de la venta “de las acciones mineras de la Sociedad Kuroki”. Quien cobra por caja este documento es Marta Contreras en La Serena, depositando 100 millones en su propia cuenta personal y los otros 20 millones en fondos mutuos a su nombre, obviamente “sin devolver jamás este dinero a la señora Bertilia Alcayaga Larenas”.

Otro de los delitos con los que rápidamente Contreras y Donoso siguen apropiándose del patrimonio de Bertilia está relacionado con el departamento de la víctima, ya que era propietaria del 50% de los derechos de propiedad y el 50% de los derechos de estacionamiento y bodega. Marta Contreras declaró “pagar 6 millones de pesos, renunciando Bertilia a las acciones resolutorias derivadas de este contrato”. De más está decir que otro poder fue conferido a Francisco Donoso para complementar dicha escritura pública, y “jamás este dinero fue depositado en la cuenta de Bertilia ni hallado al momento de su muerte”.

Dijimos también que habían sido enajenadas las acciones de la Sociedad Minera Rapuncel, por encargo de la víctima, encargo nunca cumplido por los acusados y pese a ello, por concepto de honorarios, de las 80 acciones en total, Bertilia tuvo que entregar 25 a Contreras y 15 a Donoso. Luego, de las 40 restantes, Bertilia “vendió” 20 acciones a Contreras y 20 a Donoso. Se suponía que por esta “venta” la víctima obtendría cinco millones de pesos, dinero nunca habido.

En Octubre de 2004, dentro de la prisión en la que se había convertido su propia casa, Bertilia sufrió un golpe en su cabeza, con resultado de “fistula de líquido cefalorraquídeo”, siendole indicado reposo absoluto, prohibición de visitas y prohibición de llamados telefónicos. Tras el fuerte aislamiento, el despojo de sus bienes y el agravamiento de su estado de salud, Bertilia Alcayaga muere el 13 de Febrero de 2005 a los 84 años, quedando reducido su patrimonio a 27.000 pesos depositados en su cuenta del Banco Estado.

Tras un juicio terminado en 2008, Marta Rossana Contreras Gutiérrez fue condenada a cuatro años de presidio menor en su grado máximo más una multa de treinta UTM por el delito de apropiación indebida de 120 millones de pesos en perjuicio de la señora Bertilia Alcayaga, conmutándosele el presidio por libertad vigilada.

En tanto, Francisco Donoso Carrasco fue condenado a tres años y un día de inhabilitación especial temporal de su profesión de abogado, más multa de 20 UTM por prevaricación.

Se les absolvió de la acusación fiscal que hablaba de “estafa residual” en carácter de reiterada, como se absolvió a Donoso por prevaricación de abogado tras el contrato de cesión de derechos del departamento.  

Luego de haber leído todos estos antecedentes, lo que nos queda claro es que tras la vida privada de libertad y voluntad de Bertilia, además de haber sido esquilmada de sus bienes, la pérdida de salud física y psicológica, y el empeño de castigar al Ministerio Público por perseguir la acción fraudulenta de los mencionados Contreras y Donoso, estimamos que el Caso Bertilia Alcayaga, lamentablemente, por las consecuencias descritas y por la lamentable muerte de la víctima no es más que un crimen sin castigo



1 comentarios:

Eric Guaita dijo...

El flamante abogado también metido en la Municiplidad con Marcos López.
http://chanarcillo.cl/articulos_ver.php?id=7458

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